La Policía de Nepal elevó este viernes a 469 el número de muertos confirmados como consecuencia de la riada que afectó al país, un desastre natural que tuvo lugar el miércoles pasado y que arrasó comunidades enteras en su paso. Las labores de rescate continúan activamente en medio del temor constante a un nuevo crecimiento repentino del río Bhote Koshi, cuya crecida ha dejado una estela de destrucción significativa en la región norte del país y cerca de la frontera con la región autónoma del Tíbet (China). La gravedad de los hechos ha sido documentada visualmente por agencias internacionales que registraron cómo las aguas arrastraron estructuras como Trishuli Bazar tras la súbita subida del caudal en el distrito de Nuwakot.
Identificación técnica de la causa
Servicios técnicos de alto nivel han comenzado a esclarecer los orígenes exactos de esta catástrofe. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntan como causa principal del inmenso caudal al colapso de una gran masa de hielo en un glaciar nepalí, situado a una altitud comprendida entre 5.200 y 5.500 metros sobre el nivel del mar. Este evento geológico desencadenó una señal sísmica de magnitud 5,2 debido al fuerte impacto del desprendimiento masivo.
La dinámica del fenómeno hidrológico
Según los informes técnicos compartidos por las agencias mencionadas, la maza glacial se precipitó más de mil metros de desnivel sobre la cuenca del río Lhende Khola. Este curso es un afluente directo del Bhote Koshi, el cuerpo hídrico principal afectado en esta tragedia. La fuerza del impacto transformó rápidamente los materiales arrastrados —rocas y sedimentos— en una avalancha de lodo devastadora que avanzó con gran velocidad por las zonas bajas, como contamos en Colombia cierra ventana de rescate.
Contexto internacional y respuesta
Mientras se desarrollan estas investigaciones técnicas, la situación humanitaria sigue siendo crítica. El gobierno nepalí ha rechazado ayuda externa de rescatistas internacionales en una decisión reciente vinculada a esta riada, priorizando probablemente los recursos locales para las difíciles tareas de búsqueda de centenares de desaparecidos que aún no han sido localizados. Paralelamente, China ha evacuado zonas del Tíbet ante el riesgo potencial de ruptura de un lago formado como consecuencia indirecta de la riada inicial.