El padre Enrique Umaña ha concluido una etapa significativa de su ministerio al finalizar su obra de acercamiento con la comunidad desde la parroquia de Sagrados Corazones de Bellavista. Este sacerdote, reconocido por transmitir el mensaje del evangelio con fuerza y claridad, se traslada ahora a Cumbayá, específicamente al parque central, donde una nueva congregación podrá beneficiarse de su oratoria profunda y su gestión administrativa. La transferencia representa un cambio estructural en la dinámica pastoral de Quito, ya que Umaña deja atrás una huella imperecedera caracterizada por la sencillez y autenticidad en el trato con sus feligreses.
Impacto social y teológico
Durante su permanencia en Bellavista, el padre Umaña no solo se limitó a la predicación, sino que impulsó una obra física tangible y fomentó la inclusión social y económica de los residentes. Su capacidad para conectar con diferentes generaciones —desde la niñez hasta la juventud, pasando por adultos— le permitió conquistar el apoyo de diversos sectores mediante un liderazgo basado en la sabiduría teológica. La comunidad de Bellavista se ve privada ahora del potencial que este magnífico teórico podía ofrecer, aunque su llegada a Cumbayá promete amplificar su labor y cobijar a más fieles bajo una nueva estructura parroquial, como publicó este diario en El legado de Carapaz.
Antecedentes en Imbabura
La trayectoria de Umaña no se limita al Distrito Metropolitano. Su fecundo trabajo incluye la colaboración con 15 comunidades campesinas ubicadas en "La Carolina", dentro de la provincia de Imbabura, así como su paso destacado por la iglesia de Cotacachi y La Lucha de Los Pobres. Esta experiencia rural y urbana previa refuerza su perfil como un líder capaz de gestionar tanto contextos urbanos complejos como realidades rurales vulnerables. El reconocimiento a su gestión en Bellavista se extiende ahora hacia el nuevo destino, donde se espera que la comunidad se beneficie rápidamente de su amplia experiencia administrativa y pastoral.