El balance provisional del devastador deslave ocurrido en la región del Himalaya, que abarca el territorio de Nepal y la región autónoma china del Tíbet, superó este martes los mil fallecimientos. Según las últimas cifras oficiales difundidas por las autoridades de ambos países, se han contabilizado un total de 1066 muertos: 1050 en Nepal y 16 en China. Esta cifra representa el costo humano más elevado tras la tragedia provocada por el derrumbe de un glaciar que desencadenó una avalancha masiva de agua y lodo, arrasando pueblos enteros desde el pasado miércoles.
La crisis humanitaria y los desaparecidos
Mientras las cifras de víctimas mortales se consolidan, la incertidumbre rodea a casi 4.500 personas que siguen sin paradero conocido en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet. Entre estos extraviados figuran cientos de turistas, peregrinos y obreros extranjeros: 583 en Nepal procedentes de más de 30 países, y 261 en China provenientes de 23 naciones diferentes. La magnitud de esta cifra refleja la vulnerabilidad de las comunidades locales ante fenómenos climáticos extremos y la dificultad para localizar a personas que se encontraban dispersas en zonas remotas.
Desafíos logísticos y rituales sin cuerpos
La respuesta institucional ha estado marcada por la saturación de los servicios básicos. Con las morgues desbordadas, las autoridades han optado por realizar inhumaciones colectivas para cientos de cuerpos no identificados en una fosa ubicada en la reserva forestal de Gokarna, en Katmandú. Para facilitar futuras identificaciones, se tomaron muestras de ADN a cada víctima antes del entierro. Ante esta realidad sanitaria y logística, muchas familias han tenido que resignarse a realizar ritos funerarios simbólicos sin haber encontrado los restos de sus seres queridos.
En el distrito de Rasuwa, una de las zonas más golpeadas por la riada, familiares como Rozel Shrestha, de 12 años, y su hermano Jeevan han tenido que prender fuego a figuras representativas de sus padres para "liberar su alma". Como señaló Jeevan a la agencia AFP tras buscar infructuosamente en las morgues del país: "Así que la familia se reunió (...) y decidió que teníamos que realizar nuestros rituales tradicionales", como contamos en Nepal y Tíbet superan 390 muertos por colapso glaciar.
Operaciones de rescate en zonas críticas
A pesar de que las esperanzas de encontrar supervivientes disminuyen con el paso de los días, los equipos de búsqueda continúan trabajando. En la actualidad, se concentran esfuerzos para rescatar a cerca de 100 obreros de una central hidroeléctrica que se cree están atrapados en túneles subterráneos. Con ayuda de explosivos y excavadoras, los socorristas han logrado abrirse paso hasta varias zonas del complejo, aunque solo han podido extraer algunos cadáveres hasta el momento.
"Concentramos nuestros esfuerzos en estos túneles, nuestro trabajo continúa", declaró un portavoz del ejército nepalí a la agencia AFP este martes.