Los resultados del estudio PISA 2025, publicados el pasado 16 de septiembre de 2026, revelan una profunda crisis en la formación académica ecuatoriana: solo dos de cada diez adolescentes poseen las competencias mínimas para comprender textos complejos. Ecuador obtuvo un puntaje promedio de 385 puntos en lectura, ubicándose significativamente por debajo del promedio de la OCDE (461 puntos) y lejos del estándar mínimo requerido para desenvolverse con solvencia en entornos digitales e intelectuales exigentes. Este dato no es aislado; representa el punto más bajo en una tendencia descendente que ha afectado a las habilidades lectoras, marcando un retroceso de 28 puntos respecto al promedio global entre 2015 y 2025.
La brecha socioeconómica como eje central
Más allá del puntaje bruto, el informe nacional elaborado por Ineval destaca que la lectura es la materia donde las desigualdades se manifiestan con mayor crudeza. La diferencia entre estudiantes de colegios particulares y fiscales alcanza los 92 puntos, una brecha superior a la observada en ciencias o matemáticas. Sin embargo, un análisis más fino sugiere que el factor determinante no es la ubicación geográfica (urbano vs rural), sino las condiciones socioeconómicas: al controlar este último dato, la diferencia territorial casi desaparece. Esto indica que el rezago educativo ecuatoriano está intrínsecamente ligado a la pobreza y a la falta de recursos culturales en los hogares, más que a la infraestructura escolar per se.
El desafío del pensamiento crítico e inteligencia artificial
La OCDE advierte que las habilidades lectoras son la base para el aprendizaje transversal. En Ecuador, ningún estudiante alcanza el nivel 5 de competencia, donde se requiere evaluar la neutralidad de un texto y distinguir hechos de opiniones; en contraste, el 6% del promedio internacional sí lo logra. Esta carencia es crítica ante la irrupción de la inteligencia artificial: los datos muestran que estudiantes que evalúan críticamente las respuestas de la IA obtienen puntajes significativamente más altos (19 puntos más). La comprensión lectora se convierte así en una herramienta de defensa contra la desinformación, algo indispensable para el desarrollo económico y social del país, como publicó este diario en PISA revela crisis educativa en Latinoamérica mientras Ecuador busca consolidar .
Implicaciones para la política educativa
Aunque el informe reconoce que Ecuador amplió el acceso al bachillerato entre 2017 y 2025 —lo cual diluye estadísticamente los promedios—, el resultado expone una realidad estructural: seis de cada diez adolescentes quedan rezagados. El Ministerio de Educación enfrenta la obligación ineludible de explicar no solo qué medidas se implementarán para revertir esta tendencia, sino también cómo se medirá su efectividad en un plazo razonable. Sin una intervención focalizada que atienda las condiciones socioeconómicas y fortalezca el pensamiento crítico desde los primeros niveles, la brecha educativa seguirá siendo el principal obstáculo para el desarrollo humano del Ecuador.