La Policía Nacional de Ecuador, en coordinación con el Ejército, desarticuló una operación de narcotráfico en la parroquia Tarifa, al sur de Guayaquil, tras hallar más de 500 bloques de sustancias estupefacientes enterrados en el interior de una vivienda. El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó a través de su cuenta en X que la cifra podría aumentar, ya que las labores de excavación continúan. Esta intervención se enmarca en las jornadas de toque de queda implementadas por el Ejecutivo para restablecer la seguridad pública, permitiendo a las fuerzas del orden desplegar operaciones ofensivas con mayor libertad de movimiento en territorios de alta tensión.
Inteligencia militar y hallazgo en Tarifa
Según el reporte oficial, la operación fue posible gracias a información de inteligencia militar que identificó irregularidades en el suelo de una bodega dentro de un inmueble. Al proceder a la excavación, las unidades encontraron más de 300 paquetes rectangulares de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización. Las imágenes compartidas por el titular del Ministerio del Interior muestran los paquetes ocultos bajo tierra, evidenciando los métodos de ocultamiento utilizados por las organizaciones criminales para evadir los controles policiales en zonas urbanas densamente pobladas.
Vínculos con crímenes en Durán y Samborondón
El ministro Reimberg estableció un nexo directo entre los detenidos y la ola de violencia en el cantón Durán y la parroquia Samborondón. Los arrestados estarían vinculados a varios asesinatos registrados en estas localidades, incluyendo el ataque armado en el que murieron servidores policiales durante una emboscada en Samborondón. Esta conexión subraya la naturaleza transnacional y local de las bandas criminales, que operan tanto en la logística de distribución como en la ejecución de violencia selectiva para imponer su control territorial.
Impacto en la estrategia de seguridad
La operación en Tarifa representa un golpe significativo a la infraestructura logística del narcotráfico en la zona sur de Guayaquil. Al desarticular este punto de acopio, las autoridades no solo interceptan una cantidad considerable de droga, sino que debilitan la capacidad operativa de las redes que han atentado contra la vida de funcionarios de seguridad. La intervención se realizó previo al inicio de la décimo cuarta jornada de toque de queda, una medida que el Ejecutivo ha defendido como esencial para permitir el despliegue táctico de las fuerzas armadas y policiales en territorios donde la presencia del Estado ha sido históricamente desafiada por la delincuencia organizada.