La madrugada del domingo 23 de agosto marcó un punto de inflexión en la vida de varias familias que residían junto a un establecimiento comercial en la avenida Casuarina. Una violenta explosión, atribuida por ECU911 y el Cuerpo de Bomberos al tanque de gas o acumulación de gases dentro del local anexo, transformó parte de una vivienda multifamiliar en escombros, causando heridas leves a varios ocupantes y destruyendo sus pertenencias. El impacto fue descrito por los afectados como un 'miniterremoto' debido a la fuerza de la onda expansiva que rompió vitrales y lanzó elementos de la fachada hacia la vía pública.
El costo humano y económico del desastre
Maura Pita, una de las residentes afectadas, relató el shock inicial al despertar entre los restos de su cama tras el colapso parcial de la pared. El inmueble, habitado por tres núcleos familiares que suman doce personas incluyendo cinco niños, sufrió daños estructurales significativos. Juan Pita, hijo de Maura, estimó en más de 45.000 dólares las pérdidas económicas totales, considerando el daño a la construcción, muebles y electrodomésticos. La escena estaba marcada por una densa polvareda que dificultaba la visión inmediata, generando incertidumbre inicial sobre si se trataba de un atentado hasta que vecinos y policías lograron rescatar a los atrapados.
Respuesta institucional del Ministerio de Trabajo
Frente a esta emergencia social, el Ejecutivo activó mecanismos de asistencia humanitaria. La ministra de Trabajo y Desarrollo Humano, Cynthia Gellibert, encabezó este lunes la entrega de ayuda directa a las familias damnificadas. Según informó la titular ministerial, se entregaron kits que incluyen colchones, sábanas, almohadas, alimentos y productos de limpieza. Además, se formalizó el otorgamiento del bono de contingencia destinado a aliviar la crisis económica inmediata de los afectados, más contexto en Terremotos en Venezuela.
Reubicación y necesidades prioritarias
Más allá de la ayuda material inicial, las familias enfrentan la incertidumbre sobre su alojamiento futuro. La ministra Gellibert indicó que se trabaja en conjunto con la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos y el Ministerio de Transporte para buscar una solución habitacional definitiva o temporal. En el caso de Suly Beltrán, quien llevaba 32 años residiendo en la vivienda, la prioridad inmediata es cubrir las necesidades básicas de su bebé de tres meses, como pañales y ropa, mientras se evalúa la posibilidad de trasladarse a otra propiedad familiar. Los exámenes médicos posteriores confirmaron que, aunque hubo lesiones leves, no hay daños graves entre los niños involucrados.