La evolución del fenómeno de El Niño en las costas ecuatorianas se encuentra en un punto crítico definido por datos oceanográficos que superan los registros históricos. Desde enero de 2026, el océano Pacífico ha mantenido condiciones anómalamente cálidas frente a las litorales, con temperaturas superficiales que oscilan entre los 24 y 28 grados centígrados en la región El Niño 1+2, según detalla el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar). Esta situación ha motivado al Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) a emitir alertas técnicas que ubican a diecisiete provincias bajo alerta naranja. La persistencia térmica, con una anomalía general de 4 grados por encima de lo esperado en agosto, evidencia un calentamiento sostenido que no se ha disipado estacionalmente.
Comparación histórica y proyecciones internacionales
El capitán Carlos Perugachi, director de Oceanografía y Meteorología Marina del Inocar, destaca que la energía acumulada en los primeros 300 metros de profundidad supera actualmente los 2.9 grados de anomalía, un valor superior al registrado durante el evento catastrófico de 1997-1998 (que alcanzó 1.9 grados). Esta diferencia energética explica por qué la atenuación rápida observada en 2023 no es aplicable a la situación actual; la disponibilidad térmica dificulta un enfriamiento natural inmediato. Mientras que el evento de 2023-2024 se disipó sin lluvias significativas debido a menor energía subsuperficial, las condiciones actuales sugieren una mayor potencialidad climática.
Los centros internacionales coinciden en la intensificación del fenómeno. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) establece una probabilidad superior al 90% de que el evento alcance su máxima intensidad durante el último trimestre de 2026 e inicios de 2027, con un debilitamiento gradual posterior a finales del año. El Erfen confirma que el acoplamiento océano-atmósfera está establecido y se fortalece en la escala del Pacífico, aunque aún no se manifiesta de manera sostenida sobre todo el territorio ecuatoriano.
Riesgos costeros y monitoreo permanente
El calentamiento persistente ha incrementado el nivel medio del mar en 35 centímetros por efecto de la expansión térmica, cifra que alcanza los 40 centímetros en ciertas estaciones costeras según informes del Erfen. Este aumento no representa un riesgo mayor aislado, pero al combinarse con oleajes y aguajes altera significativamente la dinámica costera. Entre el 21 y 23 de agosto se registraron periodos de mar agitado que afectaron a zonas vulnerables, agravados por la posibilidad de oleajes provenientes del Pacífico noroeste, dirección poco habitual en la región, como contamos en Gobierno eleva alerta naranja por El Niño.
La respuesta atmosférica al calentamiento oceánico será determinante entre septiembre y octubre. En eventos históricos como 1982-1983, este acoplamiento se intensificó hacia finales de año, generando lluvias desde noviembre. Para definir esta evolución, el Inocar iniciará su tercer crucero de monitoreo científico el viernes 28 de agosto, extendiéndose hasta el 16 de octubre con la participación de un robot submarino al norte de Galápagos y boyas oceanográficas que envían información en tiempo real. La coordinación entre estos datos locales e indicadores como el Índice Ecuatoriano para el Fenómeno de El Niño (IEFEN) permitirá ajustar las medidas preventivas ante posibles anegamientos urbanos, como los registrados recientemente en Guayaquil por la saturación de sistemas de drenaje durante aguajes y lluvias.