Foto referencial: Cayambe / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
El dilema del aeropuerto de Cuenca: ¿Ampliar o construir uno nuevo?
Tras un incidente aéreo, se reactiva la discusión sobre las limitaciones estructurales del Mariscal La Mar y el futuro de la conectividad regional.
El siniestro de una avioneta ocurrido el pasado 8 de octubre en Cuenca ha reacivado un debate que lleva décadas latente: las limitaciones estructurales del aeropuerto Mariscal La Mar. La aeronave, transportando valores desde Guayaquil, terminó fuera del perímetro aeroportuario sobre la avenida Hurtado de Mendoza; sus dos ocupantes sobrevivieron al incidente. Si bien resulta equivocado atribuir causalmente el siniestro a la longitud o ubicación de la pista sin una investigación técnica que determine las causas exactas, también sería un error ignorar las condiciones estructurales de una terminal que quedó encerrada por el crecimiento urbano desordenado.
Limitaciones técnicas y antecedentes históricos
La realidad operativa del Mariscal La Mar presenta desafíos significativos. La pista cuenta con apenas 1.900 metros de longitud y 36 metros de ancho, operando a una altitud de 2.532 metros sobre el nivel del mar dentro del perímetro estricto de la ciudad. La propia planificación aeroportuaria ha reconocido las dificultades que genera estar rodeado de edificaciones y las limitaciones para cumplir condiciones de seguridad en los extremos de la pista. Este no es un problema nuevo; en abril de 2016, un avión de Tame procedente de Quito con más de 50 pasajeros perdió pista durante el aterrizaje, terminando en la cabecera sur y obligando a suspender las operaciones aéreas.
El camino hacia una hoja de ruta aeroportuaria
Cuenca enfrenta ahora dos caminos que no necesariamente son excluyentes. El primero implica mejorar la infraestructura actual mediante la extensión de la pista en 300 metros, intervención cuyo estudio requeriría entre un millón y 1,5 millones de dólares; sin embargo, las propias autoridades reconocen que no puede ampliarse más debido a los límites físicos impuestos por la ciudad. El segundo camino mira varias décadas hacia adelante: construir un nuevo aeropuerto fuera del casco urbano para una futura terminal internacional, según informamos en Piloto evita tragedia en Cuenca tras despegue fallido que terminó con avioneta en quebrada.
La necesidad de planificación estratégica
Aunque se han recopilado datos meteorológicos y desarrollado análisis preliminares, todavía faltarían estudios críticos de aeronavegabilidad, factibilidad, diseño, accesos y, sobre todo, la definición de cómo financiar una inversión de semejante magnitud. La cercanía con la ciudad fue durante décadas una fortaleza que hoy se ha convertido en su principal restricción para crecer. Una ciudad que aspira a fortalecer su turismo, atraer inversiones y ampliar su conectividad internacional no puede planificar su aeropuerto únicamente resolviendo las necesidades del presente; el siguiente aeropuerto de Cuenca tardará años en estudiarse y construirse, por lo que la decisión debe comenzar ahora.