El inicio del año lectivo 2026-2027 ha reactivado la dinámica comercial en el Centro Histórico de Quito, pero bajo un escenario económico marcado por ajustes presupuestarios y tensiones inflacionarias. Con el retorno progresivo a las aulas previsto para el martes 1 de septiembre en el régimen Sierra-Amazonía, familias y comerciantes navegan una realidad donde los costos educativos superan con creces los topes establecidos por la normativa vigente. La búsqueda de útiles escolares y uniformes se ha convertido en un ejercicio de planificación financiera rigurosa, evidenciando cómo las políticas públicas de control de precios chocan con la realidad del mercado minorista.
La brecha entre el tope ministerial y la realidad familiar
El Ministerio de Educación estableció que el costo conjunto de uniformes, útiles y textos escolares no puede superar los 482 dólares para las instituciones particulares y fiscomisionales, valor equivalente al décimo cuarto sueldo de 2026. Sin embargo, esta cifra resulta insuficiente para cubrir la canasta completa requerida por muchas familias. José Javier Narváez García, padre de dos estudiantes de Bachillerato en un colegio particular, calcula que solo los textos y cuadernos representan un desembolso de aproximadamente 350 dólares por hija. Al sumar inscripción, calzado, ropa formal y uniformes, el presupuesto total se acerca a los 1.700 dólares para sus dos hijas, una cifra que supera en más de tres veces la regulación estatal.
Incrementos en insumos y cambios en las dinámicas de venta
En el sector minorista, los comerciantes reportan variaciones significativas. Gabriela Avilés, dueña de un establecimiento de uniformes, señala que las prendas han incrementado su valor alrededor de 50 centavos frente a años anteriores, ajuste atribuido al encarecimiento de telas, hilos y mano de obra. Una camisa escolar para tallas colegiales oscila entre los 10 y 11 dólares, mientras faldas y pantalones alcanzan los 14-16 dólares. A diferencia de temporadas previas donde las compras se concentraban en el último fin de semana antes del inicio de clases, este año la anticipación ha sido mayor, como contamos en Gobierno destina 600 millones para mitigar El Niño y reactiva obras viales estra.
Seguridad como factor de restricción comercial
No obstante, el retorno a las aulas no está exento de otros desafíos estructurales. Daniel Cajilema, administrador del almacén Cabitex en el Centro Histórico, reportó una disminución notable en la afluencia de clientes comparado con años anteriores. Según su percepción, el temor por la inseguridad ha reducido la llegada de compradores al sector tradicional, obligando al establecimiento a bajar precios: camisas que costaban 18-19 dólares ahora se venden a 14, y las infantiles bajaron de 13 a 10 dólares. Esta contracción en el volumen de ventas contrasta con la estabilidad relativa observada por Magdalena Piedra de Librería Popular, quien indica que los precios mantienen similitud con años anteriores, aunque advierte un cambio en el comportamiento: las familias priorizan lo indispensable y posponen compras no urgentes hasta después del 1 de septiembre.