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Dismenorrea no es normal: experta alerta sobre riesgos del dolor menstrual ignorado

Dismenorrea no es normal: experta alerta sobre riesgos del dolor menstrual ignorado

La especialista Brenda Cedeño explica por qué la normalización social de las molestias menstruales retrasa el diagnóstico y agrava condiciones como la endometriosis.

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La normalización social de las molestias menstruales representa un obstáculo significativo para la salud pública, ya que puede retrasar la búsqueda de atención médica durante años. Brenda Cedeño, catedrática de la carrera de Enfermería de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), ha destacado que el dolor menstrual intenso no debe aceptarse automáticamente como una condición inherente al ser mujer ni considerarse una prueba de fortaleza o carácter. Según sus datos, la dismenorrea es una de las afecciones ginecológicas más comunes, con una prevalencia estimada entre el 45 % y el 90 %, afectando significativamente tanto el desempeño académico como laboral.

Señales de alarma que no deben ignorarse

Cedeño aclara que existe un tipo de dolor que millones de mujeres han aprendido a esconder desde jóvenes, tratándolo como un asunto privado en entornos educativos y laborales. Sin embargo, la especialista enfatiza que cuando el dolor menstrual es progresivo, no mejora con analgésicos o impide realizar actividades cotidianas, constituye una señal de alarma clara. En estos casos, podría tratarse de dismenorrea secundaria provocada por enfermedades subyacentes como la endometriosis, que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres en edad reproductiva, o la adenomiosis.

Consecuencias emocionales y sociales del dolor no tratado

Más allá del impacto físico inmediato, el dolor menstrual intenso genera consecuencias graves si se mantiene sin tratamiento. Estudios sobre dismenorrea han identificado síntomas de ansiedad y depresión asociados con el dolor persistente. A esto se suman la fatiga crónica, las dificultades de concentración, la reducción del rendimiento profesional o académico y, en casos de sangrado abundante, la aparición de anemia. La experta recalca que trabajar o estudiar con un dolor incapacitante no debería ser visto como una virtud social.

La necesidad de valoración profesional

La idea de que "es normal que la menstruación duela" lleva a muchas mujeres a considerar innecesaria la consulta médica, incluso cuando los síntomas interfieren significativamente con su vida diaria. Cedeño asegura que cuando el dolor interfiere repetidamente con las actividades habituales, constituye una señal que merece valoración profesional inmediata. Romper este ciclo de silencio es fundamental para evitar secuelas emocionales y sociales a largo plazo.

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