En un momento crucial para la reputación internacional de Ecuador, el presidente Daniel Noboa tomó la palabra ante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington D.C., transmitiendo un mensaje de firmeza y determinación. Su afirmación de que "ahora el está en control" no es una declaración retórica aislada, sino la síntesis de una estrategia de Estado que ha buscado revertir la percepción de un país en colapso institucional debido a la violencia extrema de los últimos años. Este discurso marca un punto de inflexión en la diplomacia ecuatoriana, donde el Ejecutivo ya no pide piedad, sino que exige respeto y cooperación basada en resultados tangibles.
El giro estratégico de la política exterior ecuatoriana
La presencia de Noboa en la OEA representa un cambio de paradigma respecto a las administraciones anteriores, las cuales a menudo adoptaron una postura defensiva o de negación ante la crisis de seguridad que azota al país. Al declarar que la situación está bajo control, el mandatario valida la aplicación del Estado de Excepción y la lucha sin cuartel contra el narcotráfico, dos pilares de su gestión que han generado resultados inmediatos pero que requieren validación internacional para sostenerse en el tiempo. El contexto histórico es vital: Ecuador pasó de ser un país de tránsito a un hub de operaciones criminales, lo que obligó a la administración actual a redefinir su identidad geopolítica.
La retórica de "control" se alinea con la necesidad de restaurar la confianza de los inversores y la comunidad internacional. Durante años, la narrativa global sobre Ecuador estuvo dominada por titulares sobre ejecuciones masivas en prisiones y asesinatos de funcionarios públicos. Noboa ha utilizado esta plataforma para reescribir esa historia, presentando al país no como una víctima indefensa, sino como un actor proactivo capaz de desmantelar redes criminales complejas. Este enfoque es fundamental para desbloquear la ayuda financiera y técnica que el gobierno ha solicitado, argumentando que la estabilidad es un requisito previo para el desarrollo económico.
La lógica de la mano dura y sus implicaciones regionales
La defensa de las políticas de seguridad dura ante foros multilaterales como la OEA es un desafío diplomático delicado, dado que organismos de derechos humanos han cuestionado algunas medidas excepcionales. Sin embargo, la administración de Noboa ha argumentado consistentemente que la magnitud de la amenaza del crimen organizado justificaba una respuesta de guerra, una postura que ha encontrado eco en varios líderes de la región que enfrentan problemas similares. La frase "ahora el está en control" implica que el Estado ha recuperado el monopolio de la fuerza, un principio básico del contrato social que se vio erosionado en provincias como Guayas y Los Ríos.
Desde una perspectiva de centro-derecha, es innegable que la aplicación estricta de la ley y la militarización de la seguridad interna han sido los factores determinantes en la reducción de los índices de violencia en los últimos meses. El apoyo de la OEA, o al menos su silencio crítico, es vital para que estas medidas no sean vistas como un retroceso democrático, sino como una necesidad de supervivencia del Estado. La estrategia de Noboa busca demostrar que la libertad y la seguridad son bienes indivisibles, y que sin la segunda, la primera es inexistente en un contexto de guerra asimétrica.
"La seguridad no es una opción, es la base sobre la cual se construye cualquier proyecto de nación; sin ella, la economía se paraliza y la democracia se erosiona."
Las implicaciones de este discurso trascienden las fronteras de Ecuador. Al presentar un caso de éxito en la lucha contra el narcotráfico, el gobierno de Noboa se posiciona como un modelo potencial para otros países de la región que sufren la misma plaga. La cooperación internacional que se derive de este reconocimiento es esencial para fortalecer la inteligencia financiera y las capacidades operativas de las fuerzas armadas y policiales. La OEA se convierte así en un escenario donde se valida la tesis de que la cooperación regional es la única vía para derrotar a las organizaciones criminales transnacionales.
Retos económicos y la consolidación de la paz
Más allá de la retórica de seguridad, el discurso en la OEA tiene una dimensión económica profunda. La afirmación de que el país está en control es el primer paso para recuperar la confianza de los mercados internacionales, la cual es indispensable para la reactivación de sectores clave como el turismo, la construcción y la inversión extranjera directa. La incertidumbre ha sido el mayor enemigo de la economía ecuatoriana en la última década, y la percepción de riesgo país ha disparado los costos de financiamiento y asegurado una fuga de capitales.
El gobierno de Noboa entiende que la estabilidad política y de seguridad son los prerrequisitos para implementar las reformas estructurales que el país necesita. Un entorno seguro permite que el libre mercado funcione, que las empresas operen sin extorsión y que los trabajadores se desplacen sin miedo. La validación internacional de este nuevo status quo es el catalizador que puede transformar la narrativa de crisis en una de recuperación y crecimiento. Sin embargo, el desafío no termina con el discurso; la sostenibilidad de estas ganancias de seguridad dependerá de la capacidad del Estado para mantener la presión sobre el crimen organizado y evitar un resurgimiento de la violencia.
En conclusión, la intervención de Daniel Noboa en la OEA no fue solo un acto de protocolo diplomático, sino una declaración de principios que reafirma la voluntad del gobierno de proteger la vida de los ecuatorianos a cualquier costo. La frase "ahora el está en control" debe interpretarse como un compromiso de continuidad en las políticas de seguridad y un llamado a la comunidad internacional para que respalde este esfuerzo con acciones concretas. El camino hacia la consolidación de la paz es largo y complejo, pero el primer paso de recuperar la narrativa y la confianza internacional ha sido dado con firmeza y claridad.