La ciudad de Zaruma, ubicada en la provincia de El Oro y declarada Patrimonio Cultural del Ecuador desde 1990, atraviesa una crisis humanitaria e institucional sin precedentes. La población enfrenta un riesgo inminente debido al colapso estructural de viviendas en el casco urbano, fenómeno agravado por la explotación aurífera realizada bajo control de bandas armadas que operan con impunidad. Esta situación ha derivado no solo en daños patrimoniales a una ciudad fundada oficialmente en 1549 por Alonso de Mercadillo, sino también en un vacío de servicios esenciales para sus habitantes.
La emergencia sanitaria y el abandono institucional
Más allá del peligro físico que representan los hundimientos, la ciudadanía reporta un desmantelamiento sistemático de las instituciones públicas. El hospital local ha sido clausurado al estar asentado en una zona de alto riesgo, lo que obliga a los residentes a viajar a otras ciudades para recibir atención médica básica. Esta medida deja a Zaruma sin cobertura de salud, justicia y tránsito, vulnerando el derecho fundamental a la asistencia social. La ausencia de estos servicios públicos esenciales ha generado un clima de zozobra generalizada en una localidad que históricamente ha aportado significativamente al Erario Nacional mediante su riqueza aurífera.
La respuesta estatal y los reclamos ciudadanos
A pesar de la intervención previa del gobierno anterior bajo la presidencia de Guillermo Lasso, quien dirigió remediaciones urgentes para evitar un desastre mayor, las acciones han sido parciales. Solo se ha cubierto una parte afectada, dejando a otros sectores vulnerables al colapso inminente. La ciudadanía exige que el actual Ejecutivo priorice la seguridad y la infraestructura mediante la presencia permanente del Ejército para combatir a los grupos armados en la zona. Asimismo, solicitan un ordenamiento jurídico estricto sobre las concesiones mineras, evitando que una sola persona controle grandes extensiones de tierra sin supervisión ambiental ni social.
Hacia una solución integral
El reclamo central es claro: Zaruma necesita recuperar su capacidad administrativa y la protección efectiva de sus bienes patrimoniales. La población no solo busca evitar el colapso físico, sino prevenir tragedias humanas que podrían resultar del desinterés institucional. Se requiere un enfoque integral que combine la seguridad pública con la reactivación de servicios básicos, garantizando que una ciudad declarada "Pueblo Mágico" en 2019 deje de ser vista como un territorio abandonado y sea tratada conforme a su valor histórico y social para el Ecuador.