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Violencia de género en Ecuador: señales de alerta que normalizamos

Violencia de género en Ecuador: señales de alerta que normalizamos

Tras la denuncia de Scarlett Córdova, especialistas del CEPAM advierten sobre el control emocional y la pérdida de autonomía como primeros indicios de agresión.

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La denuncia pública realizada por la actriz ecuatoriana Scarlett Córdova sobre una presunta agresión física ha reactivado el debate nacional sobre la identificación temprana de la violencia de género. Frente a este caso, especialistas en salud emocional y violencia contra la mujer advierten que las dinámicas abusivas rara vez comienzan con violencia física, sino que se gestan mediante un proceso gradual de control emocional y aislamiento. Esta conversación es crucial para desnaturalizar conductas que, bajo la apariencia de cuidado, en realidad restringen la autonomía de las víctimas.

El inicio silencioso: del control a la agresión

Joselyn Pispira, psicóloga y gestora de conocimiento e investigación del CEPAM Guayaquil, explica que los agresores suelen proyectar una imagen ideal durante el inicio de la relación, lo que genera en la víctima una confianza que luego se utiliza para justificar conductas abusivas. Según la experta, las primeras señales de alerta no son evidentes: consisten en la minimización de las emociones de la pareja, el cuestionamiento de sus amistades y la prohibición progresiva de relacionarse con familiares. Este aislamiento es una estrategia clave para cortar los redes de apoyo de la víctima.

Un indicador crítico es el miedo constante a generar conflictos. Si una persona siente temor a expresar sus opiniones o a decir lo que piensa por miedo a la reacción del otro, la relación ha dejado de ser un espacio seguro. Este temor se manifiesta también en la necesidad excesiva de supervisar rutinas y movimientos, justificada frecuentemente como "protección". La manipulación psicológica busca alterar la percepción de la víctima, llevándola a sentir culpa por su propia incomodidad y a desconfiar de sus propias emociones.

La normalización del abuso y la realidad estadística

La violencia emocional se consolida cuando se cuestiona la vestimenta o el aspecto físico de la pareja, haciendo que esta se sienta ridícula o responsable de las miradas ajenas. Esta dinámica erosiona la autoestima y la capacidad de decisión de la mujer. La clave para identificar estas situaciones radica en preguntarse cuánto se ha perdido de autonomía al relacionarse con otros. La sociedad, a menudo, tiende a invalidar estas experiencias, etiquetando a las víctimas como "exageradas" o "locas".

La urgencia de este tema se refleja en los datos oficiales. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), seis de cada diez mujeres en Ecuador son víctimas de violencia, mientras que una de cada cuatro sufre violencia sexual. Estos números subrayan la necesidad de educar en la identificación de estas señales tempranas, antes de que la dinámica se torne irreversible y física, tal como lo evidencia el caso mediático reciente.