Casi un mes después de que los devastadores terremotos sacudieran Venezuela el pasado 24 de junio, la situación humanitaria en el país vecino continúa siendo crítica y compleja. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja (FICR) emitió este jueves una advertencia contundente sobre la magnitud del desastre: «Este desastre está lejos de haber terminado». Esta declaración, realizada por Loyce Pace, directora regional para América, busca contextualizar que, aunque los sismos iniciales ocurrieron hace semanas, las necesidades básicas de la población afectada siguen siendo enormes y no han sido satisfechas en su totalidad.
El balance trágico sigue creciendo
La cifra oficial de víctimas mortales ha experimentado un incremento significativo que refleja la gravedad del evento sísmico. Según informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, el número total de fallecidos ascendió este miércoles a 5.398 personas tras registrarse 52 nuevas muertes. Además de la pérdida humana irreversible, las cifras revelan una crisis social profunda: se mantienen en 16.740 los heridos que requieren atención médica continua y 17.265 personas permanecen sin hogar, lo que implica una necesidad urgente de reubicación y reconstrucción de infraestructura habitacional.
Financiamiento insuficiente para la respuesta
A pesar de los esfuerzos iniciales, el financiamiento internacional se ha mostrado insuficiente frente a la escala de la tragedia. De los 61 millones de dólares que la Cruz Roja solicitó específicamente para su respuesta inmediata, solo se ha logrado recibir una cuarta parte del monto requerido. Esta brecha financiera limita la capacidad operativa de las organizaciones en terreno y pone en riesgo la continuidad de los servicios esenciales.
La situación es compartida por otras entidades humanitarias. El Consejo Noruego de Refugiados alertó que apenas el 39% de toda la respuesta humanitaria está financiada, a pesar de que se estima que 1,3 millones de personas necesitan asistencia en las zonas afectadas. Elena Vicario, directora del organismo en Venezuela, señaló que «la verdadera prueba ahora es si ese apoyo se mantendrá una vez que los titulares empiecen a desvanecerse», advirtiendo sobre el riesgo de abandono mediático y financiero, como informó Ecuador al Día.
Prioridades: Agua potable y salud mental
En medio de esta incertidumbre, la FICR ha identificado pilares urgentes para la recuperación inmediata. El acceso a agua potable segura se presenta como una prioridad sanitaria crítica para prevenir brotes epidémicos en campamentos temporales. Paralelamente, la atención en salud mental es fundamental, ya que muchos sobrevivientes enfrentan cuadros severos de ansiedad e insomnio derivados del trauma y la pérdida de sus medios de vida, lo cual complica su capacidad de reconstrucción a largo plazo.