En un momento en que Ecuador enfrenta desafíos simultáneos en materia de competitividad logística y seguridad portuaria, tres actores clave del ecosistema de comercio exterior decidieron unir fuerzas. El Terminal Portuario de Guayaquil (TPG), la Corporación de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Corpei) y la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) suscribieron un convenio de cooperación interinstitucional que estará vigente hasta 2028 y que apunta a convertirse en un instrumento estratégico para apuntalar las exportaciones ecuatorianas.
La firma del acuerdo no es un gesto meramente protocolar. Responde a una necesidad concreta: Ecuador ha perdido terreno en los rankings regionales de eficiencia portuaria y enfrenta una percepción de riesgo elevada entre operadores internacionales, en buena medida por la crisis de seguridad que ha golpeado a Guayaquil y sus zonas de influencia logística. En ese contexto, la alianza entre el principal terminal portuario del país, el organismo de promoción de inversiones y el gremio exportador más representativo envía una señal clara al mercado: el sector privado está dispuesto a articularse para defender su posición competitiva.
¿Por qué importa este convenio para la economía ecuatoriana?
Ecuador es una economía que depende en gran medida de sus exportaciones. Según datos del Banco Central del Ecuador, las exportaciones no petroleras representan un pilar fundamental del ingreso de divisas, con productos como banano, camarón, cacao, flores y atún liderando la canasta exportable. La mayoría de estos productos sale del país a través del puerto de Guayaquil, que concentra aproximadamente el 70% del comercio exterior marítimo nacional.
Cualquier mejora —o deterioro— en la eficiencia y seguridad de las operaciones portuarias tiene un impacto directo en la competitividad de los exportadores ecuatorianos. Los costos logísticos, los tiempos de despacho y la integridad de la cadena de suministro son factores que determinan si un producto ecuatoriano llega en condiciones óptimas y a precio competitivo a los mercados internacionales.
El convenio firmado busca abordar precisamente estas variables. Aunque los detalles específicos de cada línea de acción aún están por desarrollarse, el acuerdo establece un marco de colaboración en áreas como la modernización de procesos logísticos, la implementación de estándares de seguridad en la cadena comercial y la promoción de las capacidades portuarias ecuatorianas ante inversionistas y socios comerciales extranjeros.
Seguridad portuaria: el elefante en la habitación
No se puede hablar de competitividad portuaria en Ecuador sin abordar el tema de la seguridad. En los últimos años, la infiltración del crimen organizado en las cadenas logísticas ha generado episodios que han dañado la reputación del país como socio comercial confiable. La contaminación de contenedores con sustancias ilícitas ha llevado a que navieras internacionales apliquen sobrecargos o, en algunos casos, reconsideren sus rutas hacia puertos ecuatorianos.
El gobierno de Daniel Noboa ha respondido a esta amenaza con una política de mano dura que incluye mayor presencia militar en zonas portuarias y controles más rigurosos. Sin embargo, la seguridad comercial no puede depender exclusivamente del aparato estatal. La participación activa del sector privado —como la que propone este convenio— es indispensable para crear capas adicionales de protección, implementar tecnología de rastreo, fortalecer protocolos de trazabilidad y adoptar certificaciones internacionales que generen confianza entre los socios comerciales.
En este sentido, Fedexpor ha venido impulsando programas de Operador Económico Autorizado (OEA), una certificación que acredita a las empresas que cumplen con estándares internacionales de seguridad en su cadena logística. La integración de estos programas con las capacidades operativas del Terminal Portuario y la red de contactos internacionales de Corpei podría generar sinergias significativas.
Una apuesta por el libre mercado y la articulación público-privada
El convenio también debe leerse en clave de política económica. En un entorno donde varios países de la región apuestan por el proteccionismo o la intervención estatal en el comercio exterior, Ecuador ha optado —particularmente bajo la administración actual— por fortalecer los mecanismos de mercado y facilitar la operación del sector privado como motor del crecimiento.
La participación de Corpei en este acuerdo es particularmente relevante. Como entidad dedicada a la atracción de inversiones y la promoción de exportaciones, su rol será clave para posicionar al puerto de Guayaquil como un hub logístico competitivo frente a alternativas regionales como los puertos de Callao en Perú, Buenaventura en Colombia o Cartagena, que han invertido agresivamente en modernización e infraestructura.
La vigencia del convenio hasta 2028 también es un dato significativo. Al establecer un horizonte de mediano plazo, las tres instituciones reconocen que los resultados en competitividad logística no se logran de la noche a la mañana, sino que requieren planificación sostenida, inversión progresiva y evaluación continua. Este enfoque de largo plazo es precisamente lo que ha faltado históricamente en la gestión del comercio exterior ecuatoriano.
Los desafíos que quedan por delante
Firmar un convenio es el primer paso; ejecutarlo con resultados medibles es el verdadero reto. Para que esta alianza tripartita trascienda el papel, será necesario que se definan indicadores claros de desempeño, que se establezcan mesas de trabajo con cronogramas concretos y que se involucre también a actores complementarios como la Autoridad Portuaria, el Servicio Nacional de Aduanas y las propias navieras internacionales.
Ecuador tiene la materia prima, la ubicación geográfica estratégica y el talento humano para convertirse en una potencia exportadora regional. Lo que ha faltado, en muchos casos, es la articulación institucional necesaria para traducir esas ventajas en resultados. Este convenio entre el Terminal Portuario de Guayaquil, Corpei y Fedexpor apunta en la dirección correcta. Ahora queda por ver si la ejecución estará a la altura de la ambición.