La madrugada del domingo 21 de junio de 2026 quedó marcada por un nuevo episodio de violencia extrema en el cantón La Libertad, provincia de Santa Elena. Un ataque armado perpetrado por sicarios contra los asistentes a una reunión social dejó tres personas fallecidas y otras heridas graves. El hecho ocurrió cerca de las 06:45 horas en una vivienda del sector Velasco Ibarra, donde aproximadamente diez individuos compartían en lo que se iniciara como una fiesta la noche anterior. Sujetos armados irrumpieron violentamente en el inmueble, disparando contra los presentes antes de darse a la fuga.
Escalada de violencia y cifras alarmantes
Dos hombres perdieron la vida en el lugar debido a la gravedad de sus heridas por arma de fuego. Otras cuatro personas fueron trasladadas con urgencia a diferentes centros de salud de la provincia para recibir atención médica especializada. Sin embargo, horas después del ataque, una mujer que permanecía hospitalizada falleció, elevando definitivamente el saldo mortal a tres víctimas fatales. Este nuevo hecho violento sitúa a Santa Elena en un contexto crítico: la provincia acumula ya 97 muertes violentas en lo que va de 2026, una cifra que refleja un deterioro significativo y sostenido de la seguridad pública.
Investigación policial y contexto nacional
Personal de la Policía Nacional acudió al sitio del crimen para levantar indicios balísticos, recopilar testimonios y dar inicio a las investigaciones correspondientes. El objetivo es identificar a los responsables directos y determinar el móvil que motivó este ataque indiscriminado contra civiles desarmados en un entorno privado. Las imágenes difundidas por medios locales muestran la gravedad de la situación, incluyendo el traslado de heridos en condiciones precarias.
Este incidente se inscribe dentro de un complejo escenario nacional caracterizado por el avance del crimen organizado y el incremento generalizado de homicidios en diversas provincias del país. La persistencia de este tipo de ataques sicológicos no solo genera impunidad, sino que también erosiona la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad.