El presidente ruso, Vladímir Putin, reiteró este sábado su propuesta de almacenar el uranio enriquecido de Irán en territorio ruso como mecanismo para desescalar la actual crisis nuclear con Estados Unidos. Durante una rueda de prensa en el Kremlin, tras su reunión con delegaciones extranjeras, el líder ruso insistió en que la oferta sigue vigente y la considera una vía para garantizar la seguridad de Teherán. Esta iniciativa busca facilitar avances en las negociaciones de paz, un escenario complejo que se enmarca en el conflicto abierto entre Washington y la República Islámica, el cual ha derivado en el cierre del estratégico estrecho de Ormuz.
La propuesta rusa y el antecedente de 2015
Putin recordó que Moscú ya ejecitó una estrategia similar en 2015, cuando almacenó material nuclear iraní bajo un acuerdo aceptado por todas las partes, incluido Israel. Sin embargo, el presidente ruso señaló que la situación actual difiere significativamente. Tras el endurecimiento de la postura estadounidense y la posterior decisión de Irán de almacenar su propio material en territorio nacional, el proceso se estancó. «Lo importante es desescalar la situación, pero me parece que nadie aceptaría eso (almacenar el uranio en suelo iraní), ni EE.UU. ni Israel. Así ocurrió. Y la situación en ese sentido se ha encallado, hablando sin tapujos», afirmó Putin, subrayando la inviabilidad de la opción actual para ambas potencias.
Implicaciones geopolíticas y el conflicto en el Golfo
La oferta de Moscú se produce en un contexto de alta tensión. El conflicto entre Washington y Teherán, iniciado el pasado 28 de febrero junto con operaciones de Israel, ha provocado el bloqueo del estrecho de Ormuz, vía crítica para la exportación global de hidrocarburos. Donald Trump ha manifestado su expectativa de una respuesta irania a la propuesta estadounidense y no ha descartado reactivar operaciones militares si el diálogo fracasa. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, confirmó que Teherán está estudiando la propuesta, aunque sin compromisos públicos.
Putin advirtió que un aumento de la confrontación beneficiaría a ningún actor, situando a Rusia en una «difícil situación» al mantener buenas relaciones con Teherán y amistosas con los países del Golfo Pérsico. El mandatario ruso afirmó no haber partes interesadas en la continuación del enfrentamiento y confía en que se pueda detener el conflicto lo antes posible, reafirmando al mismo tiempo el deseo de cooperar con Irán en energía nuclear civil, como la central de Bushehr.