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Rescatan en El Salvador a 16 pescadores ecuatorianos desaparecidos desde marzo en aguas del Pacífico

Rescatan en El Salvador a 16 pescadores ecuatorianos desaparecidos desde marzo en aguas del Pacífico

La tripulación del barco Negra Francisca Duarte II llevaba más de tres meses perdida tras zarpar desde Manta el 17 de marzo

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La Armada de El Salvador rescató a 16 pescadores ecuatorianos que permanecían desaparecidos desde el pasado 17 de marzo, cuando zarparon del puerto de Manta, provincia de Manabí, a bordo del barco pesquero Negra Francisca Duarte II. La Capitanía de Puerto de Manta confirmó que los náufragos rescatados corresponden a la tripulación de dicha embarcación, que se perdió en aguas internacionales del océano Pacífico en circunstancias que aún están siendo investigadas.

La noticia, que fue reportada por medios como Primicias, Radio Centro y El Universo, trae un desenlace esperanzador para las familias que durante más de tres meses vivieron en la incertidumbre absoluta sobre el destino de sus seres queridos. Pero más allá del alivio, el caso pone sobre la mesa interrogantes profundas sobre la seguridad de la pesca artesanal ecuatoriana y la capacidad institucional para proteger a quienes se adentran en el mar.

Más de 100 días a la deriva: lo que se sabe del rescate

La embarcación Negra Francisca Duarte II partió del puerto de Manta el 17 de marzo con 16 tripulantes a bordo, dedicados a faenas de pesca en aguas del Pacífico oriental. Desde entonces, la comunicación con la nave se perdió por completo, lo que activó protocolos de búsqueda tanto de la Armada del Ecuador como de organismos marítimos internacionales.

Tras más de tres meses sin señales, fue la Armada de El Salvador la que logró ubicar y rescatar a los pescadores en aguas centroamericanas. Los detalles específicos sobre las condiciones en que fueron encontrados, el estado de la embarcación y las razones exactas por las que perdieron contacto aún no han sido revelados en su totalidad por las autoridades. Lo que sí se confirmó es que los 16 tripulantes están con vida, un hecho que resulta extraordinario considerando el prolongado período de desaparición.

La Capitanía de Puerto de Manta realizó la identificación oficial de los náufragos, confirmando que se trata efectivamente de la tripulación reportada como desaparecida. Se espera que en los próximos días se gestionen los trámites consulares y logísticos necesarios para la repatriación de los pescadores a territorio ecuatoriano.

Un problema estructural: la vulnerabilidad de la pesca artesanal

Este caso, si bien tuvo un final afortunado, no es un hecho aislado. Ecuador, como potencia pesquera del Pacífico suroriental, enfrenta un problema recurrente con embarcaciones artesanales que se pierden en alta mar. Las causas son múltiples: desde fallas mecánicas y condiciones climáticas adversas, hasta la ausencia de sistemas de rastreo satelital obligatorio en embarcaciones de menor calado.

Manta, uno de los puertos pesqueros más importantes del país, es punto de partida de miles de embarcaciones que se adentran cada año en aguas internacionales. Muchas de ellas operan con equipamiento básico, sin tecnología de geolocalización adecuada y con limitados sistemas de comunicación. Esta precariedad convierte cada faena en una apuesta contra el océano.

Las organizaciones de pescadores artesanales han insistido durante años en la necesidad de que el Estado subsidie o facilite el acceso a dispositivos de rastreo satelital, equipos de comunicación de largo alcance y seguros marítimos accesibles. Sin embargo, las respuestas institucionales han sido intermitentes y, en muchos casos, insuficientes frente a la magnitud del problema.

Cooperación internacional y el rol de las armadas regionales

El rescate por parte de la Armada salvadoreña evidencia la importancia de la cooperación naval entre los países del Pacífico. Las corrientes oceánicas pueden desplazar embarcaciones a la deriva miles de kilómetros de su punto de origen, lo que hace indispensable la coordinación entre las fuerzas navales de la región para operaciones de búsqueda y rescate.

En este sentido, Ecuador mantiene acuerdos de cooperación marítima con varios países centroamericanos y con organismos como la Organización Marítima Internacional (OMI). No obstante, la efectividad de estos mecanismos depende de la rapidez con que se activan los protocolos de alerta y de la capacidad operativa de cada armada para cubrir las vastas extensiones del Pacífico.

El gobierno de Daniel Noboa, que ha priorizado la agenda de seguridad interna frente al crimen organizado, también enfrenta el desafío de fortalecer la seguridad marítima en un sentido más amplio. Esto incluye no solo el combate al narcotráfico en rutas marítimas, sino también la protección de los miles de pescadores que constituyen uno de los pilares económicos de las provincias costeras.

Lo que viene: repatriación y lecciones pendientes

Las autoridades ecuatorianas, a través de la Cancillería y la Armada, trabajan en la coordinación para el retorno de los 16 pescadores. Se espera que una vez repatriados, se realicen evaluaciones médicas completas y se recojan testimonios que permitan reconstruir lo ocurrido durante los más de 100 días en que permanecieron incomunicados.

Para las familias de Manta y las comunidades pesqueras de Manabí, este rescate es un motivo de celebración. Pero también debe ser una señal de alerta para las autoridades: cada embarcación que zarpa sin tecnología de rastreo adecuada es una tragedia potencial. El mar no siempre devuelve con vida a quienes se pierden en él, y Ecuador no puede seguir dependiendo de la suerte o de la buena voluntad de armadas extranjeras para proteger a sus ciudadanos.

El caso de la Negra Francisca Duarte II debería convertirse en el punto de inflexión que impulse una política pública integral de seguridad marítima para la flota pesquera artesanal, antes de que el próximo desenlace no sea tan afortunado.