La devastadora riada que afectó el miércoles al norte de Nepal, en la frontera con el Tíbet chino, ha dejado un saldo trágico de 362 fallecidos. De estas víctimas, tres murieron en territorio chino, según confirmaron las autoridades este 27 de agosto, un día después del desastre. Mientras tanto, los equipos de rescato continúan buscando a más de 1.300 personas que permanecen desaparecidas entre ambos países. La cifra de rescatados con vida se sitúa actualmente en 445 individuos, según informó el portavoz de la Policía nepalí en Katmandú, Abhi Narayan Kafle.
La causa del desastre y las víctimas
Científicos internacionales atribuyen esta catástrofe al desprendimiento masivo de un enorme trozo de glaciar. Este colapso, acompañado por deslizamientos de rocas que cayeron a un valle río arriba, tapó el cauce del río y provocó una avalancha destructiva que bajó desde China hasta Nepal, arrastrando agua, lodo y piedras con gran fuerza. El aluvión arrasó completamente el distrito nepalí de Rasuwa, borrando del mapa poblados enteros, mercados, carreteras e infraestructura hidroeléctrica, tal como señaló Zewama.
«El desastre borra del mapa poblados enteros...»
Dentro del grupo rescatado se encuentran 27 extranjeros. Entre ellos hay cuatro ciudadanos españoles y dos portugueses. Por su parte, China ha notificado la desaparición de cerca de 100 de sus nacionales.
Peligro inminente y respuesta internacional
Los expertos advierten que un bloqueo persistente en la parte alta del río fronterizo entre ambos países podría provocar una nueva inundación. Esta amenaza constante ha movilizado a unas 7.400 efectivos militares y policiales, quienes trabajan incansablemente en las zonas afectadas para localizar supervivientes, como contamos en Crisis migratoria en Ceuta.
La comunidad internacional ya ha comenzado a responder ante la magnitud de la tragedia. Estados Unidos prometió USD 500.000 en ayuda humanitaria para apoyar los esfuerzos de rescate y asistencia a las víctimas. La situación sigue siendo crítica mientras se espera que bajen más los niveles del agua y se pueda acceder con mayor seguridad a las zonas devastadas.