La industria aérea mundial enfrenta un escenario financiero significativamente más desafiante para el ejercicio de 2026. Según los datos presentados por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) durante su asamblea general en Río de Janeiro, las ganancias netas conjuntas del sector se estiman en 23.000 millones de dólares, una cifra que representa aproximadamente la mitad de los 41.000 millones proyectados inicialmente y cerca de la mitad de los 45.000 millones registrados en 2025. Este ajuste a la baja responde directamente al impacto combinado del conflicto bélico en Oriente Medio y el encarecimiento sostenido de los combustibles, factores que han deteriorado las perspectivas de rentabilidad global.
El peso del combustible y la geopolítica
Aunque se mantiene una proyección positiva para la demanda de pasajeros —estimada en un crecimiento del 2,1 % medido en RPK (pasajeros-kilómetro remunerados)—, los costos operativos han escalado exponencialmente. La IATA señala que el costo del combustible aumentaría casi un 40 %, pasando de los 252.000 millones de dólares previstos para 2025 a los 350.000 millones estimados para 2026. Este incremento, impulsado por una subida del precio del crudo del 70 % en el combustible específico para aviación, obliga a las aerolíneas a trasladar parte de estos gastos mediante aumentos tarifarios, aunque esto resulta insuficiente para mantener los márgenes históricos.
Willie Walsh, director general de la IATA, explicó que la rentabilidad neta se situaría en un 2,0 % durante el próximo año fiscal, frente al 3,9 % previsto anteriormente y por debajo del 4,2 % alcanzado en 2025. En términos absolutos, cada pasajero transportado generará una ganancia neta de apenas 4,50 dólares, la mitad de los 9,10 dólares obtenidos el año anterior. El beneficio operativo total se proyecta en 48.000 millones de dólares, muy por debajo de los 76.400 millones registrados en 2025.
Desigualdad regional y liderazgo corporativo
El panorama no es uniforme a nivel geográfico. Las aerolíneas del Golfo Pérsico enfrentan una incertidumbre operativa extrema debido al cierre casi total del espacio aéreo en la zona de conflicto, lo que podría derivar en pérdidas financieras inevitables. Por el contrario, las regiones restantes continuarán siendo rentables, aunque con resultados inferiores a los anticipados. En este contexto de transición, Roberto Alvo, CEO de LATAM Airlines, asumió la presidencia del Consejo de Administración de la IATA, sucediendo a Luis Gallego de International Airlines Group (IAG). Alvo subrayó que el sector debe trabajar conjuntamente con gobiernos y socios para garantizar resiliencia y sostenibilidad en un entorno cada vez más complejo.