Los países miembros del Escudo de las Américas emitieron el 21 de mayo una declaración conjunta en la que expresaron su respaldo al Gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz, en medio de una profunda crisis política y social. Este pronunciamiento, difundido por el Departamento de Estado de Estados Unidos, fue firmado por Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago y Estados Unidos. El bloque regional manifestó su "profunda preocupación" por las movilizaciones que, según su texto, buscan "subvertir el orden constitucional" y desestabilizar al gobierno democráticamente elegido.
El contexto de la inestabilidad
La crisis política en Bolivia tiene sus orígenes a inicios de mayo, cuando protestas inicialmente impulsadas por reclamos salariales, el rechazo a reformas del Ejecutivo y la escasez de combustibles comenzaron a escalar. Lo que empezó como malestar social se transformó rápidamente en pedidos de renuncia contra Paz, quien asumió el poder hace apenas seis meses. Las manifestaciones se concentran principalmente en La Paz y El Alto, donde sindicatos, campesinos aimaras, maestros, mineros y sectores afines al expresidente Evo Morales mantienen bloqueos que han provocado desabastecimiento de alimentos, combustible y medicamentos.
El Gobierno boliviano ha denunciado ante la Organización de Estados Americanos (OEA) un supuesto intento de desestabilización institucional, acusando a sectores cercanos a Morales de promover la conflictividad social. La tensión escaló al plano diplomático tras la expulsión de la embajadora de Colombia, en respuesta a las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien calificó las protestas como una "insurrección popular". En este escenario, el comunicado del Escudo de las Américas defendió el derecho del Gobierno boliviano a preservar el orden público "dentro del marco de la ley" y exhortó a los manifestantes a canalizar sus demandas de forma pacífica, información confirmada por Ecuador al Día.
Implicaciones regionales y ayuda humanitaria
La declaración conjunta advierte que los bloqueos impiden el traslado de combustible y suministros médicos hacia distintas zonas del país, subrayando la gravedad de la situación. "No podemos permitir el derrocamiento de líderes democráticamente elegidos en nuestro hemisferio", señala el texto, reflejando la línea de defensa de la estabilidad institucional que caracteriza a esta alianza. Varios gobiernos de la región ya comenzaron a coordinar ayuda humanitaria para Bolivia, buscando mitigar el impacto de la crisis en la población civil. Este respaldo internacional fortalece la posición del Ejecutivo boliviano frente a la presión interna, aunque la resolución del conflicto dependerá de la capacidad del gobierno para atender las demandas económicas y sociales que originaron las protestas.