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El legado emocional: Bomberos de Quito entre el deber y la paternidad

El legado emocional: Bomberos de Quito entre el deber y la paternidad

Capitanes del Cuerpo de Bomberos revelan cómo concilian los riesgos de su labor con la crianza de sus hijos a propósito del Día del Padre.

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En el marco de la celebración del Día del Padre, tres capitanes del Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito han compartido sus vivencias personales sobre cómo concilian los riesgos inherentes a su profesión con el rol paterno. Gabriel Rodríguez, Marco Quinatoa y un tercer oficial relataron anécdotas ocurridas durante la atención de siniestros viales, incendios forestales y desastres naturales como el terremoto de Manabí en 2016. El objetivo del testimonio es visibilizar no solo la labor técnica de los rescatistas, sino también el peso emocional que cargan al saber que una familia espera su retorno cada día.

La tensión entre el deber y la paternidad

Gabriel Rodríguez, jefe de la brigada de rescate, describe esta profesión como un desafío diario que exige capacidad física y mental para arriesgar la vida por otros. Su historia se entrelaza con la de su hijo Matías, quien desde los cuatro años ha manifestado interés en seguir sus pasos al observar el desempeño de su padre y sus compañeros. Rodríguez recuerda una escena del terremoto de 2016 donde encontró a un hombre fallecido en posición fetal, protegiendo a su propio hijo bajo escombros; ese momento le hizo reflexionar sobre la fragilidad de la vida y agradecer estar vivo para proteger al suyo.

El miedo como motor del servicio

Marcos Quinatoa, jefe del Distrito Valle de los Chillos, aborda el tema desde la relación con sus dos hijos varones. Reconoce que existe un miedo natural a no poder verlos crecer debido al riesgo de la profesión, pero enfatiza que el tiempo compartido se invierte en fortalecer la amistad y el cariño para explicarles por qué su ausencia es necesaria: están dando todo por la ciudadanía. A pesar del temor inherente, Quinatoa busca transmitir valores de esfuerzo y superación, esperando que sus hijos repliquen esa dedicación en cualquier ámbito profesional que elijan.

Un legado de servicio público

Más allá de las estadísticas o los rescates técnicos, estos oficiales destacan la importancia del ejemplo. Quinatoa relata cómo sus hijos menores aplaudieron su intervención rápida durante un accidente en la vía Quito-Guayllabamba, incluso cuando él estaba de civil. Esta aceptación y admiración refuerza el deseo de dejar una herencia de servicio público. Si bien no todos los niños han decidido ser bomberos aún, conviven con la realidad de que sus padres son "seres comunes haciendo cosas diferentes", consolidando un legado basado en la solidaridad y el sacrificio.