El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se trasladó este viernes 31 de julio al enclave autónomo de Ceuta para hacer frente a una situación sin precedentes en la gestión fronteriza. Ante el ingreso masivo de migrantes, Sánchez calificó lo ocurrido como una «violación y ataque a la integridad territorial de España», responsabilizando directamente a las mafias de traficantes de seres humanos por la crisis actual. Esta visita oficial busca consolidar la respuesta del ejecutivo español ante un flujo migratorio que ha desbordado los mecanismos habituales de control.
Una cifra histórica sin parangón reciente
La magnitud de la afluencia se refleja en las cifras oficiales presentadas por el presidente local, Juan Vivas. Se estima que 60.000 migrantes han cruzado la frontera en los últimos días, una cantidad equivalente al 70% de la población total del enclave, que asciende a 83.000 habitantes. Este dato supera ampliamente las cifras registradas durante la crisis migratoria de 2021, cuando el ingreso fue de aproximadamente 10.000 personas.
La gravedad de la situación se agrava por el saldo humano: al menos 49 migrantes han fallecido en lo que va del año 2026 al intentar llegar a nado hacia Ceuta. Esta cifra ya supera los 46 registros totales de todo el año anterior, evidenciando un aumento significativo en las muertes durante la travesía marítima.
Medidas disuasorias y fricciones diplomáticas
Para contener este flujo, Sánchez anunció la instalación de boyas marítimas en el espigón de Ceuta. Esta medida busca crear una barrera visual disuasoria que facilite las interceptaciones en el mar, dado que no existe una línea fronteriza física entre Marruecos y el enclave español. El objetivo declarado es aplicar devoluciones más ágiles mediante lo que se ha denominado «repatriación exprés», más contexto en Crisis migratoria en Ceuta.
No obstante, la crisis ha generado fricciones diplomáticas significativas a nivel europeo e internacional. Italia solicitó formalmente suspender a España del espacio Schengen debido al manejo de las fronteras, mientras que Francia anunció el refuerzo de sus propios controles fronterizos con el país ibérico para evitar efectos contagio en su territorio.