El Gobierno de Colombia elevó este martes a 312 el número total de víctimas mortales derivadas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país la pasada semana. Esta cifra representa un hito en la gestión de la crisis, ya que por primera vez coincide con el conteo preliminar publicado horas antes por el Instituto de Medicina Legal (IML) colombiano. A través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD), el Ejecutivo también detalló que se registran 4.611 personas heridas y 290 desaparecidas, mientras que se ha logrado rescatar a 358 individuos de entre los escombros.
El peso estadístico en la región Pacífica
La distribución geográfica de las víctimas revela el impacto desproporcionado sobre el occidente del país. Según un boletín del IML, adscrito a la Fiscalía General de la Nación, los cuerpos recibidos provienen principalmente de los departamentos de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca. Cali, capital de Valle del Cauca, se consolida como el epicentro estadístico de las pérdidas humanas con 144 víctimas identificadas una semana después del sismo. Le sigue Pereira (Risaralda) con 107 fallecidos identificados.
El proceso de identificación y entrega de los cuerpos avanza en coordinación con la Fiscalía General, operando desde las sedes municipales correspondientes. El informe técnico señala que también han sido identificados doce cuerpos de Quibdó (Chocó), nueve de Buenaventura, seis de Buga y seis de Roldanillo, todas localidades vallecaucenses, además de cinco en Manizales (Caldas). Cabe destacar que 24 de los fallecidos identificados son menores de edad. Para facilitar la entrega a las familias, el organismo precisa que los cuerpos encontrados en Cali se están entregando actualmente en la vecina ciudad de Palmira.
Discrepancias y contexto oficial
A pesar del consenso entre UNGRD e IML, existen diferencias con otras fuentes oficiales. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, había rebajado previamente a 289 el número de fallecidos en una alocución nacional. No obstante, los datos consolidados por las entidades técnicas sitúan al país ante un escenario de reconstrucción compleja. Con epicentro en San José del Palmar (Chocó), zona limítrofe con Valle del Cauca y Risaralda, la magnitud 7,4 ha dejado una huella demográfica que obliga a reconfigurar las prioridades de ayuda humanitaria y recuperación estructural en estas regiones.