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Alertas por agresiones crecen mientras homicidios bajan en Ecuador
Datos del ECU 911 y Ministerio del Interior revelan un escenario de seguridad complejo con tendencias divergentes entre violencia letal y delitos contra la integridad.
El panorama de la seguridad en Ecuador presenta un escenario complejo y divergente durante los primeros nueve meses de 2026. Según el análisis de las cifras publicadas por EL COMERCIO, las alertas por agresiones que coordina el ECU 911 aumentaron un 10,9% entre enero y septiembre del año en curso respecto al mismo periodo de 2025. Este repunte contrasta con la tendencia observada en los homicidios, cuya tasa registró una disminución del 8,1%. Estos datos, obtenidos respectivamente del Ministerio del Interior y el sistema de emergencias, demuestran que ambos fenómenos no se distribuyen uniformemente en el territorio ni responden a las mismas dinámicas estructurales.
Divergencia territorial entre homicidios y agresiones
La distribución geográfica de la violencia revela disparidades significativas. En Ambato, por ejemplo, la tasa de emergencias por agresión física alcanzó los 105,5 casos por cada 100 mil habitantes, ubicándose como una de las más altas del país junto con Riobamba (98) e Ibarra (78,9). Sin embargo, al comparar estos datos con la tasa de homicidios en el mismo cantón —que fue de apenas 8,1 por cada 100 mil habitantes— se observa un orden inverso. Guayaquil presenta una situación similar: aunque su tasa de agresiones físicas es baja (16,4), registra 53,8 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Esta desconexión entre la violencia letal y los delitos contra la integridad personal sugiere que las políticas de seguridad deben abordar problemáticas distintas. Mientras el Ministerio del Interior reporta un total nacional de 6.285 homicidios en lo que va del año, por debajo de los 6.838 registrados en 2025, las denuncias por lesiones en la Fiscalía muestran aumentos locales significativos. En Riobamba, la tasa de denuncias por lesiones fue de 16,5 por cada 100 mil habitantes, más del doble que el promedio nacional (7,4).
El factor confianza y control urbano
En Quito, las alertas por "libadores" crecieron un 93,5%, pasando de 27.552 a 53.319 casos entre enero y septiembre. La Secretaría de Seguridad del Municipio atribuye este incremento no necesariamente al aumento real de la conducta ilegal, sino como un indicador de confianza institucional en la presencia estatal. No obstante, esta mayor capacidad de reporte coexiste con una reducción presupuestaria: el gasto para el control del espacio público bajó de 34,2 millones de dólares en 2024 a 31,56 millones en 2026, más contexto en Entre 5.866 y 18.100 menores ecuatorianos en riesgo de reclutamiento criminal según el Ministerio del Interior.
El análisis detallado indica que las agresiones a personas alcanzaron su nivel más alto en la serie histórica (16.333 casos), impulsando el repunte nacional. Este fenómeno se concentra principalmente en ciudades medianas de la Sierra, donde persisten problemas de consumo de alcohol y alteración del orden público. La evidencia sugiere que, aunque los homicidios bajan a escala nacional, la percepción de inseguridad basada en agresiones físicas sigue siendo un desafío crítico para las autoridades locales.