El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) del cantón Quinindé, ubicado en la zona centro de Esmeraldas, ha elevado oficialmente el nivel de alerta amarilla para todo su territorio. Esta decisión responde a las intensas lluvias registradas recientemente y al riesgo inminente asociado al posible fenómeno del Niño que podría presentarse en los próximos meses. La medida busca coordinar acciones preventivas ante un escenario climático adverso que ya ha dejado como saldo dos personas desaparecidas tras el naufragio de una canoa, más de mil familias afectadas por inundaciones y deslizamientos de tierra.
Impacto humano e infraestructura
La gravedad de la situación se evidencia en los datos consolidados por las autoridades locales. Hasta este martes 16, el COE ha reportado un total de 1.788 personas afectadas, correspondientes a 447 familias. Entre los daños materiales más severos destacan dos viviendas destruidas y 56 con afectaciones estructurales significativas. La emergencia también cobró la vida o desaparición de ciudadanos; en el sector Playa de Muerto, parroquia La Unión, una canoa volcó debido a la creciente del río, dejando como saldo un adulto y un menor desaparecidos.
Las autoridades mantienen desplegados los equipos de rescate para localizar a las víctimas del naufragio. (Fuente: Bomberos de Quinindé)
Movilidad y respuesta institucional
La movilidad en la zona rural ha sido severamente comprometida por deslizamientos que bloquearon vías vecinales, como el tramo entre Vélez Tapaje-Los Ángeles y la vía E-20. En el área urbana, barrios como 3 de Marzo, San José de los Aserríos y María Auxiliadora registraron ingreso de agua a viviendas. Para mitigar estos efectos, se han desplegado bombas de succión para retirar aguas acumuladas y maquinaria pesada coordinada con el Ministerio de Infraestructura y Transporte.
Protocolos ante la temporada invernal
Frente al contexto climático, las instituciones públicas tienen la obligación de actualizar sus planes de contingencia. El GAD municipal ha asumido la responsabilidad de gestionar ayudas humanitarias urgentes para los damnificados, mientras el COE permanece en sesión permanente monitoreando la evolución del fenómeno.